República Dominicana

República Dominicana es un país con grandes desigualdades. Pese a que ha registrado desde hace cuarenta años un crecimiento sostenido ampliamente superior al promedio regional, este elevado crecimiento económico apenas ha logrado mejorar la situación de la población más desfavorecida.

También es el segundo país de Latinoamérica y el Caribe que menor inversión hace en salud para sus ciudadanos. Para el año 2019 el gasto público en salud se reduce al 1.8% del PIB y para el año 2020 se proyecta otra reducción hasta el 1.7% del PIB.

No solo hay un déficit en salud, la escasa inversión en gasto social se encuentra entre las más bajas de América Latina y es el tercer país de la región que menos ha aprovechado el crecimiento económico para mejorar la educación, manteniendo a un 50% de la población bajo el umbral de la pobreza.

Esta situación es posible gracias a la limitada calidad de la democracia. El país ha dado un salto considerable en las últimas décadas garantizando procesos electorales e institucionales formalmente adecuados. Pese a esto, la conciencia de derechos de la población es débil y el clientelismo convierte el diálogo democrático en un intercambio de favores.

Por otro lado, República Dominicana está altamente expuesta a amenazas naturales como terremotos, huracanes, maremotos, sequías e inundaciones. Sin embargo, las políticas necesarias para prevenir y atenuar su impacto son muy limitadas. 

Oxfam en República Dominicana

Trabajamos en el país desde 1989 con y a través de otras entidades locales y nacionales, que incluyen organizaciones sociales, ONG, redes e instituciones públicas, a partir de relaciones de complementariedad y respeto mutuo. 

El objetivo principal es luchar para que haya una ciudadanía empoderada que demanda y ejerce plenamente sus derechos para conducir al fortalecimiento de un Estado democrático, que prioriza las políticas focalizadas en la reducción de la pobreza y la desigualdad, especialmente las que afectan a las mujeres. El fortalecimiento de una ciudadanía activa que lucha contra las desigualdades seguirá siendo la meta central como programa país. Lo hace a través de tres programas: 

Acción humanitaria

El programa de Acción Humanitaria se enfoca en contribuir a una sociedad más resiliente y menos desigual que reduce el riesgo de desastres en las personas en situación de mayor vulnerabilidad a través de la exigencia de la responsabilidad de protección del Estado, trabajando en cuatro áreas: fiscalidad y reducción de riesgo de desastres, gobernanza del riesgo y liderazgo humanitario local; cambio de imaginarios en movimientos sociales, ciudadanía y gobierno para la reducción de riesgos de desastres, y protección y garantía de derechos en crisis a través de abogacía para la protección de derechos en las personas.

Desarrollo Fronterizo y Binacional

El programa Desarrollo Fronterizo y Binacional aspira a la existencia e implementación de políticas binacionales que promuevan la convivencia entre ambos pueblos y la reducción de las desigualdades, a través de la cogestión del territorio y sus recursos naturales, a través de gobernanza, desarrollo económico fronterizo y priorización del enfoque de género y medios de vida. 

Democracia y Ciudadanía (DEyCI)

El programa Democracia y Ciudadanía (DEyCI) se enfoca en promover que mujeres, jóvenes, organizaciones y movimientos sociales influyan para alcanzar una sociedad más igualitaria y equitativa que transforme las relaciones de poder y garantice el ejercicio efectivo de los derechos, tanto en el plano local como nacional. La intervención se desarrolla desde tres líneas de acción que se interconectan entre sí: desigualdades de género, desigualdades económicas y desigualdades políticas.