“Ni un paso atrás”. Cerremos las brechas de desigualdad multidimensional en El Salvador

A sus 41 años, Francisca está cansada del afán y de la pobreza. Desde que se levanta hasta que anochece, el oficio del hogar nunca termina. Para abastecerse de agua, su familia debe ir todos los días con algunas de las vecinas que sí tienen tubería y, en el caso de la luz eléctrica, se han tenido que acostumbrar a vivir sin ella.

 

Durante 9 años, Francisca fue trabajadora del hogar. Ha lavado ropa ajena para subsistir. Ahora se encuentra desempleada, y le ha sido difícil durante toda su vida combinar el trabajo remunerado con la crianza de seis hijos; y el trabajo no remunerado en su hogar. Al contrario de otras familias de los alrededores, no tiene parientes que le envíen remesas desde los Estados Unidos.

 

Durante el confinamiento por la pandemia, hubo días en los que los adultos de su casa no tuvieron qué comer, y para alimentar a los niños, improvisaron café y maicillo tostado con azúcar. El hambre ha sido parte de casi toda su vida.

 

Francisca repite la historia de su madre Feliciana, de 65 años. La de una familia a quien el Estado salvadoreño le ha fallado: salud precaria, sin educación básica; sin una vivienda digna y sin oportunidades económicas, a lo que se suma una vida con hijos alcohólicos; y la dura realidad de un esposo al que le amputaron un pie debido a la diabetes, razón por la que no puede trabajar en las labores agrícolas.

 

“En El Salvador, hay personas que tienen mucho y hay otras que no tienen casi nada material. El problema es el egoísmo, porque la gente no sabe compartir”, subraya, Francisca, quien vive en el Cantón La Uvilla, en el departamento de Cabañas. Una mujer como miles y miles en El Salvador que son afectadas por la desigualdad en sus múltiples dimensiones.   Lee más sobre la historia de Francisca y conoce otros rostros de la desigualdad en El Salvador, por medio de historias y vídeos en este micrositio:  https://desiguales.sv/

 

“NI UN PASO ATRÁS” destaca la necesidad de contribuir a un pacto social para favorecer una recuperación resiliente y sostenible, colocando el bienestar, el ambiente y los derechos de las mujeres en el centro del sistema.

 

El Salvador presentó el informe “Ni un Paso Atrás”. Cerremos las Brechas de Desigualdad Multidimensional en El Salvador, un aporte de Oxfam y FUDECEN (Fundación para el Desarrollo de Centroamérica) para el abordaje multidimensional de las desigualdades, el cual propone 6 clústeres de política pública.

 

Las desigualdades en El Salvador siguen siendo muy profundas y someten a gran parte de la población, a niveles de exclusión y discriminación, especialmente a las mujeres y las niñas, a la población indígena y LGTBIQ+, y continúan socavando la confianza en la democracia, en las instituciones nacionales, y fomentando la apatía y el desinterés por los asuntos públicos. Por otro lado, la pandemia por COVID-19 ha dejado en evidencia incluso de forma más clara la necesidad de construir sistemas robustos de salud, protección social y de cuidados.

 

En este informe participaron diversos especialistas que contribuyeron en cada uno de los dominios o áreas del estudio de la desigualdad multidimensional, un comité consultivo integrado por: profesionales de larga trayectoria en el ámbito público-privado, del movimiento social y de la cooperación internacional; además contó con el apoyo técnico y financiero de Oxfam Intermon; del Programa Eurosocial+ de la Unión Europea; de Iván Morales, quien coordinó todo este proceso y del equipo de país.

 

Con los resultados de esta investigación, Oxfam en El Salvador desea contribuir a una de nuestras líneas de trabajo a seguir en los próximos años, articulados a una visión regional de Oxfam en Centroamérica.