Danielle Laurencio: “He sentido que mi voz cuenta”

Con su compromiso por la justicia social y el activismo por la no violencia de género, Danielle Laurencio es una de las jóvenes cubanas protagonista de la campaña Evoluciona (anclaje local de nuestra campaña global Basta). Conoce en su propia voz algunas pistas de la ruta para transformar imaginarios sociales normalizadores de las violencias machistas.

por Kenia Méndez Mederos
 

Periodista, feminista, articulada, pudieran ser palabras que definen a Danielle Laurencio. Desde que se graduó de Periodismo por la Universidad de Camagüey en el 2017, trabaja en la Agencia Cubana de Noticias en Las Tunas, provincia del oriente cubano. Esa labor profesional va a la par de su rol como coordinadora de la Articulación Juvenil por la equidad social del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), organización que lidera la campaña Evoluciona por la no violencia hacia las mujeres (2018-2022).

Danielle ha vivido desde dentro cómo una campaña puede impulsar la transformación de imaginarios sociales que justifican las violencias machistas. El punto de partida fue la investigación “Rompiendo moldes”, realizada en 2017 por CLACSO y OXFAM. En Cuba el estudio lo hizo el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), con la colaboración de OAR.

Entre sus hallazgos se señalan algunas creencias que tienen jóvenes de 15 a 25 años, acerca del control masculino sobre el cuerpo y las relaciones sociales de las mujeres. Por ejemplo, el 71,5% de los muchachos y el 68,1 % de las muchachas de la muestra encuestada, creen que los hombres pueden dañar o tratar de violar a las mujeres si ellas visten provocativamente o andan solas hasta tarde. En tanto, decir piropos y hacer silbidos a una mujer en la calle es normal para 77% de los hombres cubanos.

Evoluciona quiso cuestionar estos imaginarios y una de sus propuestas más efectivas para ello ha sido el experimento social ¿Y si fuera al revés?, una pieza audiovisual que muestra las reacciones de un grupo de hombres acosados por una mujer joven. “Por primera vez Cuba se acercaba a la idea de hacer un experimento social que fuera oportuno para hablarles a las juventudes —cuenta Danielle, quien participó en el taller creativo donde se gestó el producto comunicativo. La asesoría de OXFAM para la concepción de este experimento social nos permitió interactuar con experiencias que ya se estaban implementando en otros países como Bolivia, en el marco de la campaña Basta”.

“Fue una oportunidad para soñar. Éramos 20 jóvenes de diferentes ámbitos: el periodismo, la pedagogía, la investigación, la comunicación, entre otros espacios. Allí dramatizamos, sufrimos, llegamos a consensos o no… hasta concebir lo que sería luego el experimento social. Fue uno de esos espacios en los que he sentido que mi voz cuenta”.

Durante la etapa de la pandemia por el nuevo coronavirus, la campaña cubana se ha enfocado en las formas de violencia agravadas por las condiciones propias del confinamiento y la crisis epidemiológica, como es el caso del ciberacoso y la violencia al interior de los hogares. El estreno del segundo experimento social La pornovenganza ha sido una nueva oportunidad creativa para avivar el debate.

En la ruta de esta propuesta Danielle participó, ahora como integrante del equipo que gestiona las redes sociales de Evoluciona: “Formé parte de una especie de laboratorio de ideas que llevó a concebir este nuevo material que demuestra algunas de las tendencias determinantes para que los hombres jóvenes cubanos decidan seguir o no una cadena de pornografía en forma de ajuste de cuentas, a través de las redes sociales”.

Otra de las maneras más utilizadas en Cuba para influir en el cambio de imaginarios sociales en torno a la violencia de género, ha sido el vínculo con el arte como herramienta movilizadora y agente de cambio. Por ejemplo “convocamos a jóvenes artistas para que invitaran a «quedase en casa sin violencias machistas» en medio de la crisis sanitaria por la COVID-19. Construimos hitos para diferentes momentos del año, como en el período vacacional cuando lanzamos la microcampaña digital #CuerpoDeVerano, que incluyó voces y experiencias de juventudes diversas, influencers y personas de diferentes espacios, quienes nos contaron acerca de sus formas de lucir físicamente, actuar o pensar”.

 “Además, aprovechamos el impacto de la telenovela cubana de turno (“El rostro de los días”) para debatir sobre algunos de sus conflictos: el abuso sexual infantil y el control machista en la pareja. A partir de la alianza con protagonistas de ese audiovisual realizamos videos que sugieren el cambio a favor de relaciones de pareja sin violencias y un spot sobre la importancia de las redes de apoyo para romper el silencio ante las violencias. Grabar estos productos comunicativos con actrices y actores de la telenovela nos permitió hacer conciencia sobre muchos de los preceptos de Evoluciona”.

“Para los 16 días de activismo por la no violencia hacia las mujeres y las niñas en noviembre pasado, otro grupo de jóvenes artistas cubanos nos acompañó en una nueva serie audiovisual para desmontar imaginarios sociales y exhortar a vivir #SinCOVIDNiViolenciasMachistas. También difundimos, en voces jóvenes, experiencias de ciberacoso, uno de los focos de la campaña en este tiempo”.

“Si un gran número de jóvenes en Cuba hemos logrado insertarnos en estas luchas, y «evolucionar» hacia la construcción de nuevas generaciones más justas, equitativas y libres de violencias machistas, tenemos que trasladar ese compromiso a todos los espacios en los que participamos. Cuestionar normas, conductas, acompañar procesos, insistir en erradicar lo mal hecho, no ser conformistas y que muchas voces se levanten, hará que sean más las personan que, como yo, cuentan en el sueño de una Cuba mejor”.