Gloria Luna (a la izquierda), defensora de derechos humanos, territoriales y ambientales de la región del Chocó, en Colombia. Foto: Pablo Tosco /Oxfam

Gloria Luna (a la izquierda), defensora de derechos humanos, territoriales y ambientales de la región del Chocó, en Colombia. Foto: Pablo Tosco /Oxfam

Oxfam en América Latina se transforma con base en los nuevos retos globales

 

Nos replanteamos dónde y cómo debemos trabajar, porque un mundo en rápida evolución nos exige cambiar en la misma medida.

Hace unos días anunciamos nuestro proceso de transformación institucional, que veníamos planeando desde hace 18 meses, pero que se aceleró a consecuencia de la crisis del COVID-19 y el impacto que ha tenido en el mundo.

Durante ese tiempo trabajamos en nuestro nuevo plan estratégico para los próximos 10 años, que aunque incluye el doloroso cierre de algunas de nuestras oficinas, se centra en el objetivo de construir un Oxfam que genere acciones de mayor impacto y más enfocado en contextos locales con un aumento de desigualdades y pobreza. Este cambio además nos ayudará a tener las mejores respuestas ante crisis humanitarias.

Como muchas organizaciones benéficas, instituciones y empresas, la pandemia ha golpeado duramente nuestras finanzas. Hemos tenido que cerrar tiendas, cancelar eventos relacionados con donativos y absorber el aumento de los costos. Las condiciones para la recaudación de fondos en muchos países son realmente duras.

También meses atrás comenzamos a replantearnos dónde y cómo deberíamos trabajar, porque un mundo en rápida evolución nos exigía cambiar en la misma medida.

Los países ya no pueden dividirse en desarrollados y en desarrollo. El poder político ya no está tan concentrado en América del Norte y Europa. Oxfam está transitando de ser una confederación en la que el poder estaba en manos de sus miembros del Norte, que financiaban la labor de salvar vidas en los países en desarrollo, hasta una red mundial de organizaciones que trabajan en alianzas para enfrentar la pobreza desde sus causas fundamentales. Por ello, en América Latina, contaremos con tres países miembros con pleno derecho de nuestro máximo órgano de toma de decisión a nivel global: Brasil México y próximamente lo será Colombia.

La decisión más difícil ha sido sobre nuestros programas en el Caribe, donde nos vemos obligados a cerrar progresivamente nuestras oficinas en Cuba, Haití y República Dominicana. Estos cierres se sumarán a otras 15 oficinas en países en el mundo, entre ellos Pakistán, Ruanda o Sierra Leona.

En los tres países del Caribe contamos con programas fuertes liderados por nuestros socios, que forman parte de la población local. Ellos, junto con las diferentes organizaciones de la sociedad civil, con quienes llevamos años colaborando, son un equipo de profesionales comprometido y capaz a quienes les tenemos una profunda admiración y agradecimiento.

Con ellas y ellos mantendremos todos los compromisos ya planificados. Y en el corto plazo, nuestras energías seguirán en las respuestas ante el COVID-19 y las emergencias que pudieran surgir. Estos cambios empiezan desde ahora y serán graduales hasta el 2022.

El hecho de que ya no tengamos una oficina de Oxfam en un país no significa que no podamos seguir apoyando y colaborando con las organizaciones de la sociedad civil. En los últimos años también hemos salido de Ecuador, el Caribe inglés, Chile y más recientemente Paraguay. En todos ellos seguimos trabajando con la población y preservamos la capacidad regional para apoyar con respuestas humanitarias en el caso de requerirse.

Como parte de estos cambios, también en Centroamérica integraremos nuestro trabajo con una lógica de clúster, que nos permitirá una mayor coordinación de los programas en Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala. En estos países, junto con México, ya trabajamos sobre las causas que llevan a miles de personas a tomar la dura decisión de migrar hacia Estados Unidos.

En Sudamérica, modificaremos nuestras oficinas de Perú y Bolivia, con programas más pequeños y daremos más énfasis en el trabajo de campañas. En toda la subregión tendremos un programa único sobre la Amazonía que abarcará Brasil, Perú, Colombia y Bolivia. Apoyaremos en todos ellos a sus organizaciones indígenas y colaboraremos para enfrentar la deforestación como parte de nuestra lucha global contra los efectos del cambio climático.

Continuaremos con nuestra respuesta humanitaria en Venezuela y colaborando con el movimiento feminista en Argentina. Los derechos de las mujeres seguirán siendo nuestra prioridad. Hoy más que nunca las mujeres necesitan que se sigan denunciando las desigualdades y la violencia que sufren, que además con la pandemia son más visibles.

A nivel regional, seguiremos colaborando y sumando esfuerzos con toda una red de organizaciones internacionales, movimientos sociales y organismos para transitar hacia un modelo de desarrollo con sociedades más inclusivas, igualitarias y más sostenible con el medio ambiente.

América Latina está en transformación acelerada. Su madura y ágil sociedad civil demostró este último año en las calles su enorme coraje e influencia. Ellas y ellos son quienes marcan el paso y hacen a las organizaciones adaptarnos para seguirles siendo útiles. Emprendemos así desde ahora una transformación radical por decisión propia y acelerada por las implicaciones de la pandemia.

NOTAS:

  • Oxfam es una confederación formada por 20 miembros “afiliados” independientes, cada uno con su propio comité y estructura de gobernanza.
  • En la actualidad, la confederación Oxfam gestiona 66 equipos de programas de país. En virtud de esta reestructuración, la organización tiene la intención de evaluar nuevos miembros afiliados en seis países: Indonesia, Filipinas, Colombia, Senegal, Kenia y el Pacífico* (una agrupación formada por cinco equipos de país actuales). Oxfam permanecerá físicamente en 48 países con estrategias operativas reorientadas, incluidos los seis anteriormente mencionados y gradualmente irá eliminado y saliendo de sus programas en cerca de 18 países: Tailandia, Afganistán, Sri Lanka, Pakistán, Tayikistán, Haití, República Dominicana, Cuba, Paraguay, Egipto, Tanzania, Sudán, Burundi, Ruanda, Sierra Leona, Benín, Liberia y Mauritania.