Perú, con las escuelas cerradas, hipoteca su futuro

Los centros comerciales, cines y restaurantes en el Perú están llenos de niños, y de adultos, clientes y empleados, vacunados y sin vacunar. Está abierta la industria, el transporte, se organizan marchas y grandes reuniones de los sindicatos de maestros. Lo único cerrado son los colegios, salvo un pequeño número de ellos.

“Palabra de Maestro” fue el lema del actual presidente Pedro Castillo en su reciente campaña electoral, un lapicito de escuela era su principal seña de identidad. Una vez tomó posesión, nombró como ministro de educación a Juan Ramón Cadillo León, premiado en 2017 como uno de los 50 mejores maestros del mundo y con varios otros reconocimientos a sus espaldas. Nadie mejor que ellos sabe de la importancia de la educación presencial y del impacto del encierro prolongado de los niños, sin embargo, ¿Por qué Perú es uno de los únicos países del mundo con casi todas sus escuelas cerradas?

Sólo se entiende por miedo y desgobierno. Prácticamente no se hablaba de la importancia del regreso a clases en el Perú hasta hace muy pocas semanas. El país iba a contracorriente con el resto del mundo, las evidencias, que no suposiciones, utilizadas en otros países para la apertura de los colegios no fueron suficientes.

Las autoridades que avanzan para la apertura de los colegios fueron incluso amenazadas con acciones legales por parte de asociaciones de padres de dudosa representación. El movimiento negacionista que el Perú no tuvo con la vacunación lo tenía con el regreso a las clases, con argumentos de lo más variopintos para mantener a los niños en casa. No están todavía todos los colegios preparados, más maestros deben vacunarse, viene una tercera ola de la pandemia o qué harán los colegios en caso de terremotos, entre otros.  

Un pequeño grupo de madres y padres que conformaron el colectivo “Volvamos a Clases” fueron los primeros en alzar la voz. Junto al exMinistro de Educación y actual director global de educación en el Banco Mundial, Jaime Saavedra, UNICEF y otros pocos expertos comenzaron a colocar el tema en los pocos medios que les daban cobertura. Desde hace muy pocas semanas que estos medios de comunicación comenzaron por fin a dar importancia al asunto ayudando a que el miedo se supere.

Un miedo que se va disipando a pesar del todavía incomprensible silencio de colegios de psicólogos, médicos o sindicatos de maestros, estos últimos incluso señalan que todavía no se reúnen las condiciones, a pesar de conocer mejor que ningún otro el impacto que en los más pequeños está teniendo. 

Trabas burocráticas y desgobierno. A pesar de que el 61% de los colegios están preparados para su apertura, más del 50% de los profesores vacunados y el impacto de la pandemia en sus mínimos, las trabas con la que se encuentran los colegios son todavía insalvables. Son seis las instancias por las que un colegio debe pasar para su reapertura sin saber del todo quien decide si un colegio casi heroicamente puede abrir.  

Los criterios epidemiológicos son el último obstáculo, pocos países los podrían superar. Es áreas urbanas se requiere tener menos de 20 casos por cada 100,00 habitantes, ahora en su momento más bajo de la pandemia, Lima, su capital, no lo cumple. Sí cumplirían sin embargo los criterios de EEUU, 44 hospitalizaciones, que no casos, por cada 100,000 habitantes. Casinos y cines sí pueden abrir, pues sus criterios son más laxos, el dinero manda.  Hace unos pocos días el Ministerio de Educación acordó ser más flexible en su aplicación para la reapertura de los colegios, un muy bien primer paso.

El Perú del reciente bicentenario, muy centrado los últimos meses en resolver sus crisis y disputas inmediatas, está hipotecando su futuro, no solo por la repercusión económica que la falta de aprendizaje tendrá en las futuras generaciones, sino porque no contarán con los conocimientos para poder lidiar con los enormes desafíos que el futuro les deparará. Según el Ministerio de Educación, se ha retrocedido casi 10 años en los aprendizajes de los niños.

Con su gobierno al frente, el país debe tener como primera priorizad el regreso voluntario, progresivo y seguro de los niños a los colegios de manera inmediata, superando para ello las últimas barreras burocráticas, logísticas, y financieras que le quedan. No puede esperar más.

“Bogotá está como tu la conocías, llena de buses de niños y con un trafico horrible” me decía recientemente una amiga desde allí. Colombia, país con muchas similitudes al Perú, ha recuperado desde agosto no ya la semipresencialidad de sus escuelas, sino la presencialidad de la totalidad de ellas. En el Perú, sin embargo, señalaba con mucha agudeza alguien en las redes sociales: “No estoy seguro, pero tampoco tengo dudas que, si los niños trabajaran en el colegio, hace rato los hubieran mandado a clase”.