Paso del Huracán Irma por Punta Alegre.

Paso del Huracán Irma por Punta Alegre, Ciego de Ávila. Foto: Yander Zamora /Cuba Posible.

Reconocer las capacidades de las personas salva vidas ante un desastre

Entre junio y noviembre de cada año las poblaciones del Caribe están expuestas a la temporada de huracanes y siguen atentamente la formación de tormentas e inundaciones que pueden afectarles. A estas vulnerabilidades, se suma el peligro que representa la Covid-19 y sus impactos en las frágiles economías locales.

En Oxfam contribuimos en la subregión a la gestión inclusiva de riesgo de desastres para promover el desarrollo equitativo y sostenible, y como parte de ello, impulsamos la investigación Aprendiendo de Irma y María sobre desigualdades de género, discapacidad y edad, en situaciones de movilidad inducida en contextos de emergencia o desastre, en Cuba y República Dominicana, que aporta recomendaciones para una gestión inclusiva ante estos fenómenos con enfoques de derechos.

 

Miriam Montoya vive en el municipio Nuevitas, en la provincia de Camagüey, en Cuba, junto a su esposo y su hija de un año. Cuando anuncian un ciclón, ella no espera: “antes de que empiece la lluvia, me voy a casa de mi familia. Las autoridades nos han entrenado” dice, “nos dan charlas educativas de qué hacer cuando vienen eventos como los ciclones, en qué nos trasladaremos y hacia dónde.”

Por su parte, Leivi Rodríguez, de Santiago de Cuba, al oriente del país, abre su hogar para quienes no pueden permanecer en el suyo. “Se preparan con tiempo los alimentos, se protegen las ventanas y se pone el televisor para estar informados. Hemos tenido aproximadamente 20 personas en la casa a la vez. Todos colaboramos y los que pueden traen algo de comida”.

Miriam y Leivi son algunas de las personas que ofrecieron su testimonio como parte de una investigación binacional sobre desigualdades de género, discapacidad y edad, en situaciones de movilidad inducida en contextos de emergencia o desastre en Cuba y República Dominicana. 

La calidad de las viviendas es uno de los principales riesgos que enfrenta la población de ambos países. Más del 60% de las personas entrevistadas en Cuba como parte de este estudio, fueron evacuadas durante situaciones de riesgo en los últimos 6 años, entre 1 y 3 veces; el 30% lo hizo entre 4 y 7 veces y solo una vez, el 10% restante. Mientras que en República Dominicana el 58.28% de las familias evacuadas, poseen viviendas construidas en madera y zinc, con piso de cemento. Además, se calcula que el 38% de la población rural de este país reside en viviendas con debilidad estructural, con paredes de madera.

El estudio fue realizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO en Cuba y República Dominicana) y la organización dominicana Ciudad Alternativa

Sus resultados pueden contribuir a considerar las diferencias entre las mujeres, niños y niñas y personas con discapacidad en situaciones de desastre para generar espacios inclusivos y que la respuesta a estos fenómenos permita una protección digna y segura, afirmó durante la presentación del informe Jahnna Jiménez, coordinadora del proyecto binacional Aprendiendo de Irma y María: Transversalización de la protección y la inclusión en la reducción del riesgo de desastres en el Caribe, que promovió la investigación con financiamiento de la Dirección de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Unión Europea. 

De Oxfam en Cuba, Jerome Faure compartió que el estudio integra la visión académica y científica con la experiencia práctica de quienes son parte directa de la gestión de riesgos en los dos países, las asociaciones de personas con discapacidad y otras organizaciones que representan a los grupos en situación de vulnerabilidad, lo cual fortalece el acceso y la participación en la toma de decisiones. 

“Las respuestas diferenciadas e inclusivas, serán clave para avanzar hacia la equidad social. En ese sentido, la nueva normalidad impuesta por la Covid-19, ofrece una oportunidad para integrar los aprendizajes de experiencias previas y los aportes de la investigación. En contextos desafiantes, de escasos recursos, es importante invertir más en la preparación para ahorrar en el futuro”, comentó Faure.

Diferenciar para salvar

Integrar el enfoque de diferentes categorías sociales a los estudios de riesgo permite analizar los impactos de los desastres por género, discapacidades y edad. Ello tiene implicaciones prácticas en la medida que fortalece las políticas e instrumentos existentes en ambos países para el manejo de los desastres, tanto a nivel nacional como local.

Los doctores en ciencia, Jorge Alfredo Carballo y Marta Rosa Muñoz, de FLACSO en Cuba, consideraron estratégico desarrollar estos diagnósticos diferenciados para profundizar en las vulnerabilidades. Asimismo, recomiendan sensibilizar a actores con capacidad de decisión en los territorios y en las comunidades, para la adopción del enfoque de inclusión y de género, así como la reinterpretación de los roles en estas situaciones, de las personas con discapacidad, de la población infantil y personas adultas mayores. 

Lo anterior lo corrobora Luis Orlando Pichardo, coordinador de Estudios de Peligro, Vulnerabilidades y Riesgos de la provincia de Villa Clara, en el centro de Cuba. Para él estos enfoques refinan las medidas de Defensa Civil para los diferentes grupos vulnerables. Ofrecen la posibilidad de acercarnos a nuevas maneras de actuar y permiten perfeccionar no solo la evacuación sino el retorno, que no es igual para personas con determinada discapacidad o mujeres cabezas de familia.

Que no quede nadie atrás es fundamental, pero mejor si el reconocimiento de las capacidades de las personas es valorado para salvar vidas en las diferentes fases de un desastre. 

Contar con la solidaridad y la disposición de familias como las de Miriam y Leivi, facilitan la labor de las autoridades locales. Aprender de sus experiencias, aportarles más información y conocimientos antes de un desastre, ayudará a cerrar brechas de equidad y a responder de manera más efectiva y resiliente, tanto a los impactos del cambio climático como a los de una pandemia.

Lee el informe completo Aprendiendo de Irma y María aquí. 

Conoce más acerca de la respuesta inclusiva a desastres en Cuba y República Dominicana, a partir de la experiencia del proyecto binacional Aprendiendo de Irma y María aquí.