Los fondos necesarios para emergencias relacionadas con fenómenos meteorológicos extremos son 800% más que hace 20 años

Martes, 7 Junio, 2022
  • Centroamérica es considerada una de las regiones del mundo más vulnerables a emergencias provocadas por el impacto cambio climático.  

 

La cantidad de fondos necesarios para los llamamientos humanitarios de las Naciones Unidas para emergencias relacionadas con fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones o las sequías, es en la actualidad ocho veces mayor que hace 20 años. Así lo muestra el nuevo informe de Oxfam Pendiente de Pago publicado hoy. Sin embargo, los donantes no han incrementado su ayuda de forma proporcional. Por cada dos dólares solicitados, los países donantes tan solo proporcionan un dólar. 

El promedio anual de fondos solicitados a través de llamamientos humanitarios relacionados con fenómenos meteorológicos extremos ha incrementado hasta los 15 500 millones de dólares en el periodo 2019-2021; un aumento del 819 % con relación a 2000-2002, donde el promedio fue de al menos 1600 millones de dólares.  

El informe de Oxfam apunta a que la mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos derivada del cambio climático, está incrementando la presión sobre un sistema humanitario ya de por sí desbordado y falto de fondos. 

"Este es el caos climático del que llevamos tanto tiempo alertando. Muchos de los países más perjudicados por el cambio climático ya están afectados por otras crisis derivadas del conflicto, la inflación de los precios de los alimentos y los efectos económicos de la pandemia de COVID-19. Esto está provocando un rápido aumento de las desigualdades, desplazamientos masivos, hambre y pobreza", alerta Gabriela Bucher, directora ejecutiva de Oxfam.  

Los llamamientos de las Naciones Unidas tan solo representan una pequeña parte de los costos que los desastres climáticos suponen para las personas especialmente vulnerables, y tan solo llegan a una pequeña parte de las personas que los sufren. La investigación Pendiente de Pago evidencia que los llamamientos de las Naciones Unidas tan solo llegan a una de cada ocho personas en los países de renta media y baja, solo 474 millones de los 3900 millones de personas afectadas por desastres relacionados con fenómenos meteorológicos extremos desde 2000. 

Se estima que solo el costo económico de los fenómenos meteorológicos extremos en 2021 fue de 329 000 millones de dólares a nivel mundial; el tercer año con mayor costo según los registros. En el caso de América Latina se estima que para 2050 el costo económico del cambio climático representará entre el 1,5% y el 5% del producto interno bruto (PIB) regional actual. 

 

Impacto desigual del cambio climático  

Los países ricos, quienes son responsables de la mayor parte de los impactos del cambio climático, tan solo han provisto fondos para cubrir el 54 % de los llamamientos realizados desde 2017, generándose un déficit de hasta 33 000 millones de dólares.  

El 1 % de las personas más ricas de la Tierra genera el doble de emisiones que la mitad más pobre de la humanidad. Los países ricos e industrializados han contribuido con un 92 % del exceso de emisiones de carbono históricas, y son responsables del 37 % de las emisiones actuales. Mientras que las actuales emisiones de América Latina y el Caribe suponen tan solo el 8,3% del total. 

En el caso de Centroamérica, esta desigualdad entre emisiones y afectaciones es aún más impresionante. Mientras que solo emite alrededor del 0,26% de gases de efecto invernadero, cuenta con una de las zonas más vulnerables ante el cambio climático del mundo: El Corredor Seco. Desde hace décadas las sequías prolongadas y las tormentas cada vez más intensas ha cuatriplicado la inseguridad alimentaria en la zona, agudizada también por la crisis pandémica. Esta desigualdad se profundiza en las comunidades y familias más pobres, quienes carecen de sistemas de protección social y recuperación en caso de emergencias.  

“El asunto de daños y pérdidas por fenómenos meteorológicos es también un tema de derechos y justicia. Las comunidades indígenas y afrodescendientes -y dentro de ellas las mujeres y niñas-, se encuentran entre las que sufren las mayores condiciones de vulnerabilidad profundizadas por la situación de pobreza y muchas veces de migraciones forzadas. Esta crisis no es una responsabilidad de sus acciones. Es necesario que se reconozca la urgencia por la situación que vivimos en materia climática, y que de una buena vez se sienten las responsabilidades sobre los países más ricos y las grandes corporaciones globales”, señala Carlos Aguilar, responsable de Justicia Climática para Oxfam en América Latina. 

Naciones Unidas pronostica que América Latina producirá 17 millones de migrantes climáticos en los próximos 30 años, y a nivel mundial el 80 % de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres. Los desastres humanitarios afectan de manera desigual a hombres y mujeres, pues estas padecen desigualdades muy enraizadas que limitan su capacidad para hacer frente a las crisis. Los derechos de las mujeres y los avances logrados en materia de equidad de género se ven amenazados con cada nuevo desastre.  

 

Diálogo de Glasgow y soluciones hacia la COP27 

Los países ricos e industrializados han obstaculizado las negociaciones en torno a la financiación de los daños y las pérdidas durante años. En la COP26 en Glasgow, rechazaron la petición de los países en desarrollo de crear un servicio de financiación de pérdidas y daños y, en su lugar, acordaron una serie de conversaciones (denominadas el "Diálogo de Glasgow") que tendrían lugar a lo largo de tres años para debatir futuro acuerdos de financiación. "Fue ahondar más en el insulto", afirma Bucher. 

De cara a las 56º sesiones del Órgano Subsidiario de Implementación (SBI, por sus siglas en inglés) de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) en Alemania, que incluye el primer "Diálogo de Glasgow" sobre daños y pérdidas desde la COP26, Oxfam urge a que: 

 

  • Los Gobiernos de los países ricos se comprometan a aportar fondos de forma bilateral para hacer frente a los daños y las pérdidas, de forma complementaria a los compromisos existentes en materia de financiación climática y ayuda oficial al desarrollo (AOD). 
  • Todos los Gobiernos acuerden establecer y financiar una herramienta para daños y pérdidas en la COP27, con contribuciones anuales basadas en las respectivas responsabilidades por provocar el cambio climático, así como en la capacidad de pago. 
  • Todos los Gobiernos acuerden hacer de los daños y las pérdidas un elemento fundamental del plan de acción sobre el género de la CMNUCC. 
Contacto: 

María Gabriela Ávila en Guatemala | mariagabriela.avila@oxfam.org | +502 5704 5610