Alimentación, crisis climática y recursos naturales

Clenda Marisol Ramírez Pérez junto a su parcela de maíz.

Clenda Marisol Ramírez Pérez junto a su parcela de maíz. Vive junto a sus 2 hijas y esposo en la Comunidad de Matazano, municipio de Jocotán, departamento de Chiquimula. su marido es jornalero pero con muy pocas posibilidades de trabajar. Tienen una pequeña parcela de maíz que a causa de la sequía no ha madurado. Foto: Pablo Tosco /Oxfam

En América Latina y el Caribe, la región donde aumenta más rápidamente la inseguridad alimentaria, podría haber 67 millones de personas con hambre para 2030. La proyección es alarmante, sobre todo porque no incorpora todavía el impacto de la pandemia de COVID-19, que agravará el panorama.

Además, con el incremento del poder empresarial en la producción alimentaria, la crisis climática y la desigualdad en el acceso a los recursos naturales también se afecta a la capacidad de las comunidades para cultivar y comprar alimentos. Esta situación resulta particularmente dañina para las mujeres, ya que estas trabajan más en el campo de la agricultura que en cualquier otro sector y producen la mayor parte de los alimentos del mundo.

Ante las condiciones estructurales preexistentes de los sistemas de alimentación y sanitarios que hoy se agudizan con la pandemia y que hacen que las personas tengan menos medios para comer y subsistir, Oxfam trabaja con la comunidad internacional y gobiernos de la región.

Hambre en un mundo de abundancia

La falta de alimentos en la región no es porque no haya suficientes, sino debido a las profundas injusticias que se cometen a la hora de producir y acceder a ellos.

El sector alimentario refleja la creciente desigualdad económica y de género que observamos en la economía global en conjunto. Por un lado, las personas encargadas de producir nuestros alimentos, especialmente las mujeres, a menudo se enfrentan a los mayores niveles de hambre, cobran menos que los hombres y trabajan en condiciones degradantes. Por otro, los grandes supermercados y los gigantes del sector alimentario controlan los mercados alimentarios globales y cosechan los beneficios.

El aumento del hambre se ve potenciado por la agravación de la crisis climática. Resulta más difícil cultivar alimentos con potentes tormentas, sequías más intensas y el aumento del nivel del mar. El cambio climático afecta de forma desproporcionada a las personas en situaciones vulnerables y pone en riesgo sus derechos.

Asimismo, también acentúa la presión sobre la tierra, además de aumentar la demanda de recursos naturales. Las comunidades pobres deben competir con poderosos intereses por el control de los recursos naturales –como la tierra, el agua, los bosques y la energía– de los que dependen para sobrevivir.

 

Un sistema alimentario global más justo y sostenible 

Promover el derecho de las personas que viven en la pobreza a un medio de vida adecuado y sostenible ha sido la piedra angular del trabajo de Oxfam durante muchas décadas. Buscamos que millones de mujeres y comunidades que encabezan la lucha contra el hambre puedan hacer frente al clima cambiante y aumenten su resiliencia y productividad. También queremos que tengan garantizado el acceso a las tierras y los recursos naturales de los que dependen.

Apoyamos la agricultura y el trabajo a pequeña escala

La inversión en agricultura a pequeña escala, especialmente la gestionada por mujeres, ha demostrado ser un éxito en muchos países. Gracias a ella, podemos producir suficientes alimentos como para alimentar a una población creciente y reducir la pobreza. En Oxfam, trabajamos para aumentar la productividad de la agricultura a pequeña escala. Para ello, ayudamos a introducir métodos de cultivo sostenibles, fomentamos la agrupación en cooperativas y organizaciones de productores y productoras, y solicitamos a los gobiernos que hagan las inversiones necesarias. También luchamos por el derecho a un trabajo digno en las cadenas de valor del sector alimentario.

Mejoramos la resiliencia e impulsamos la lucha contra la crisis climática

Durante la próxima década, la crisis climática afectará todavía más a las pequeñas agricultoras y productoras. Nuestro objetivo es ayudarlas a mejorar su capacidad de resiliencia. Para ello, trabajamos junto a nuestras organizaciones socias y aliadas para ayudarlas a expresar sus preocupaciones e implementar medidas que refuercen su capacidad para hacer frente a esta situación. Hacemos campaña para que se tomen más medidas que garanticen que los aumentos globales de temperatura se mantienen por debajo de los 1,5 ºC y que las personas que viven en países en vías de desarrollo reciben la ayuda que necesitan para poder adaptarse.

Protegemos los derechos sobre la tierra y los recursos naturales

Apoyamos a las mujeres y las comunidades en su lucha por la defensa de sus tierras. Para ello, las ayudamos a exigir leyes y políticas más justas, tanto a nivel nacional como global. Además, colaboramos con personas dedicadas a la agricultura y a la pesca para que puedan defender su derecho a disponer de recursos naturales vitales y a luchar contra la contaminación y otras amenazas. También hacemos campaña para que se les consulte acerca de este tipo de cuestiones y para que reciban la parte que les corresponde de los proyectos de extracción de minerales.