Desastres y ayuda humanitaria

La casa de Alba y Lenín escasamente se mantiene en pie. La fachada se ve intacta pero adentro esta totalmente destruída después del terremoto en Ecuador en abril del 2016. Ahí Oxfam proporcionó tanques de agua y tuberías de distribución, así como asesoría técnica a los encargados del albergues y construcciones. Foto: Pablo Tosco /Oxfam.

América Latina y el Caribe es la segunda región con mayor riesgo de desastres en el mundo, donde los terremotos, huracanes y sequías son frecuentes, y crecientemente exacerbados por el cambio climático que han afectado a 152 millones de personas en toda la región desde el año 2000. Por ello, es necesario incrementar las capacidades de resiliencia para reducir los riesgos de las poblaciones más expuestas, pues detrás de la vulnerabilidad está la desigualdad: familias que solo tienen recursos para vivir en zonas de riesgo, con viviendas precarias y sin posibilidad de asegurar sus bienes. 

  • Del 2000 a la fecha, la región ha enfrentado un promedio de 17 huracanes anuales y 23 de ellos han sido de categoría 5. Además, las tormentas que afectan a Centroamérica y el Caribe son cada vez más poderosas y producen un aumento de las precipitaciones y mayor marejada debido al cambio climático. Tormentas más frecuentes e intensas en la región significa que hay menos tiempo para la recuperación entre eventos.

  • También desde el 2000, la región ha experimentado 75 terremotos, que han resultado en 226.000 muertes y 339.000 heridos. En total, los fenómenos telúricos han afectado a 14 millones de personas y causado daños de hasta 54.000 millones de dólares.

  • Las inundaciones son la amenaza más común en la región. En los últimos 20 años se han registrado 548 de estos fenómenos, con pérdidas que alcanzan los 1000 millones de dólares. Unos 53 millones de personas fueron afectadas directamente.

  • Si bien es difícil medir con precisión su impacto, según los datos disponibles, la sequía ha afectado a más de 53 millones de personas y ha provocado más de 13.000 millones de dólares en daños totales. Entre junio y agosto de 2018, el Corredor Seco de América Central redujo la producción agrícola hasta un 75%. Como resultado, más de 2,2 millones de personas en estos países padecen inseguridad alimentaria y más de 1,4 millones de personas necesitan asistencia.

 

La creciente necesidad de ayuda humanitaria

Debido tanto al aumento de los desastres relacionados con el cambio climático como a los conflictos prolongados y a la inseguridad, el número de personas vulnerables, desplazadas, en peligro o que necesitan ayuda aumenta cada vez más en todo el mundo. Sus necesidades superan ampliamente la capacidad de nuestro sistema humanitario internacional. Cada vez aumenta más la brecha entre sus necesidades y las capacidades o recursos de los que disponen los gobiernos y los actores humanitarios internacionales para cubrirlas.

Ante este creciente desafío humanitario, Oxfam se ha marcado un ambicioso reto: responder de forma más efectiva a las crisis y garantizar que se respeten los derechos de las personas afectadas.

Ofrecer ayuda de calidad: la respuesta de Oxfam

Contamos con una amplia y reconocida experiencia en el ámbito de la ayuda humanitaria en respuesta a conflictos. Cuando se produce un desastre, respondemos ofreciendo tanto ayuda vital de calidad como protección básica a las poblaciones más afectadas. Nos aseguramos de las personas tienen acceso a agua potable y a servicios de saneamiento adecuados. Las ayudamos a conseguir los alimentos y los productos básicos que necesitan para sobrevivir. Y no solo eso, también las asistimos para que puedan ser autosuficientes.

A través de nuestros programas de desarrollo a largo plazo, permanecemos incluso cuando la tormenta ya ha pasado para ayudar a reconstruir las comunidades de manera que salgan fortalecidas del desastre. También las apoyamos para que estén mejor preparadas para hacer frente a las crisis y la incertidumbre. 

 

Mejorar la resiliencia y la capacidad local

La magnitud y la naturaleza de estas crisis humanitarias nos han llevado a dar más importancia a la mejora de la resiliencia de las poblaciones afectadas. También buscamos aumentar la capacidad de respuesta y el sentimiento de pertenencia locales. Somos conscientes de que las personas de contacto locales se encuentran con frecuencia en una posición mejor para ayudar en situaciones de emergencia. Por eso, trabajamos con los gobiernos, las organizaciones locales y las comunidades para que estén preparadas para responder ante emergencias y sean capaces de hacer frente a las crisis.

Defender los derechos de las mujeres y la justicia de género

En nuestras respuestas, siempre damos prioridad a las necesidades de mujeres y niñas, quienes con frecuencia se encuentran discriminadas o disponen de menos recursos para hacer frente y recuperarse de las situaciones de emergencia. Favorecemos un uso seguro y accesible de nuestros programas humanitarios para mujeres y niñas. También ofrecemos ayuda a las organizaciones de mujeres a la hora de gestionar la preparación, la reducción de riesgos y la respuesta en situaciones de emergencia.

Hacer campaña e influir en otras personas

El objetivo de nuestras campañas no es simplemente hablar en nombre de las personas necesitadas, sino hacer posible que puedan hacerlo ellas mismas. Una parte fundamental del trabajo humanitario pasa por hacer campaña y valernos de nuestra influencia para garantizar que mujeres, hombres, niños y niñas reciben la ayuda que necesitan y que se respetan sus derechos. También tratamos de hacer frente y, en última instancia, corregir las principales causas políticas y estructurales de su vulnerabilidad.

Estamos decididos a desafiar las estructuras de poder que están detrás de las desigualdades. Se requiere de estrategias de gestión del riesgo, teniendo en cuenta la protección y seguridad del equipo que trabaja en Oxfam, así como de nuestros socios en momentos de creciente hostilidad hacia los espacios de la sociedad civil y hacia los y las defensores de los derechos humanos.