Tres transformaciones atraviesan América Latina y el Caribe, aunque a ritmos distintos en cada país. Son cambios acelerados y profundos, que generan avances en derechos, pero también la persistencia de desigualdades y una fuerte reacción conservadora.
La primera transformación es la caída sostenida de la natalidad: en apenas medio siglo, el promedio pasó de 5,5 hijos por mujer a menos de 2, por debajo del nivel de reemplazo.
La segunda es el envejecimiento poblacional: para 2050, una de cada cuatro personas en la región tendrá más de 60 años.
La tercera es la reconfiguración de los hogares, con cambios importantes en la nupcialidad.
Estos procesos —documentados en informes recientes publicados en el marco de la Sexta Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe y de la revisión a los 13 años del Consenso de Montevideo— plantean desafíos renovados en el mundo del trabajo, en la protección social y, sobre todo, en cómo cuidamos y sostenemos la vida colectivamente.

