Comunicar también es incidir. Antes de publicar, vocerar o posicionar una demanda, es importante anticipar qué riesgos pueden surgir, cómo cuidar a quienes hablan y cómo evitar amplificar narrativas que buscan debilitar los derechos.

Las organizaciones juveniles, feministas y de diversidad sexual que trabajan por los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos suelen comunicar en escenarios de disputa. Sus mensajes pueden abrir conversaciones, movilizar apoyos, posicionar demandas y fortalecer alianzas, pero también pueden enfrentar respuestas hostiles, tergiversaciones, desinformación, ataques digitales o intentos de desacreditar su trabajo.

Identificar riesgos narrativos y comunicacionales no significa dejar de hablar ni renunciar a posicionar una agenda. Significa comunicar con mayor estrategia, cuidado y claridad: saber qué queremos decir, para quién, en qué momento, con qué evidencia, por qué canal, con qué vocería y con qué medidas de protección.

Esta sección ofrece herramientas para revisar mensajes, campañas, vocerías o posicionamientos públicos antes de compartirlos, anticipando posibles riesgos y definiendo medidas de cuidado colectivo.

¿QUÉ SON LOS RIESGOS NARRATIVOS?

Los riesgos narrativos son situaciones en las que un mensaje, una campaña, una vocería o una acción comunicacional puede ser usada, tergiversada o interpretada de manera que afecte negativamente a la causa, a las organizaciones, a las voceras o a las comunidades involucradas.

Un riesgo narrativo puede aparecer cuando un mensaje:

  • es sacado de contexto;
  • refuerza sin querer una narrativa contraria a los derechos;
  • expone información sensible;
  • facilita ataques contra activistas o comunidades;
  • amplifica desinformación;
  • se comunica en un momento políticamente riesgoso;
  • usa un lenguaje que puede cerrar conversaciones con audiencias clave;
  • responde a ataques de forma que les da más visibilidad.

Anticipar estos riesgos permite decidir si conviene publicar, ajustar, esperar, cambiar de canal, fortalecer evidencia, preparar una vocería o diseñar una respuesta colectiva.

Tipos de riesgos narrativos y comunicacionales

Los riesgos pueden variar según el país, la coyuntura, el canal de comunicación, el tipo de mensaje, la vocería y los actores involucrados. Algunos riesgos frecuentes en agendas de DSDR, igualdad de género y derechos de juventudes son:

Cuando un mensaje puede ser usado para reforzar prejuicios contra adolescentes, jóvenes, mujeres, personas LGBTIQ+, defensoras/es de derechos humanos o comunidades específicas.

Cuando actores opositores reinterpretan un mensaje para hacerlo parecer algo que no es, sacarlo de contexto o usarlo en contra de la agenda.

Cuando circulan datos falsos, afirmaciones manipuladas, rumores o contenidos engañosos sobre DSDR, educación integral en sexualidad, aborto, igualdad de género o derechos LGBTIQ+.

Cuando una comunicación coloca a una persona, colectiva u organización en una situación de mayor riesgo, visibilidad no deseada, vigilancia, acoso o ataque.

Cuando grupos, cuentas o actores organizados impulsan respuestas masivas para desacreditar, intimidar o silenciar una demanda o vocería.

Cuando una conversación pública se vuelve altamente confrontativa y reduce la posibilidad de dialogar con audiencias indecisas o persuadibles.

Cuando una demanda es utilizada por actores políticos, electorales o institucionales para fines ajenos a la agenda de derechos.

Cuando una publicación o vocería detona respuestas digitales hostiles, acoso, campañas de desprestigio, doxxing, amenazas o intentos de censura.

ANTES DE RESPONDER, DECIDIR ESTRATÉGICAMENTE

No todos los ataques requieren respuesta pública. No toda desinformación debe amplificarse. No toda conversación hostil merece entrar en disputa directa.

Antes de responder, conviene hacer tres preguntas:

Si la respuesta es sí, puede valer la pena construir una respuesta clara, basada en evidencia y con vocería definida.

Si la respuesta es sí, quizá convenga no responder directamente, cambiar el marco de conversación o posicionar una narrativa propia sin repetir el mensaje contrario.

Antes de salir públicamente, es importante revisar quién vocera, qué respaldo tiene, qué canales se usarán, qué información se compartirá y qué medidas de cuidado se activarán.

Responder estratégicamente no significa guardar silencio. Significa elegir cuándo hablar, cómo hablar, desde dónde hablar y con qué objetivo.

CUIDADO DIGITAL Y CUIDADO COLECTIVO EN COMUNICACIONES PÚBLICAS

El cuidado debe ser parte de la estrategia de comunicación, no una reacción posterior al ataque.
Antes de publicar un mensaje, lanzar una campaña o asumir una vocería pública, es importante revisar:


• qué personas quedarán más visibles;
• qué información personal u organizativa podría quedar expuesta;
• qué canales pueden ser más seguros;
• quién monitoreará posibles respuestas hostiles;
• qué hacer si hay ataques, amenazas o desinformación;
• cómo acompañar emocional y políticamente a las vocerías;
• cuándo conviene pausar, retirar, ajustar o reforzar un mensaje.


El cuidado colectivo implica distribuir responsabilidades. La vocera no debe quedar sola frente a la exposición. La organización o colectiva puede preparar mensajes de respaldo, monitorear redes, documentar ataques, activar aliadas, cuidar tiempos de descanso y definir límites claros de interacción.

Preguntas antes de publicar

Antes de publicar un mensaje público, pregúntate:
• ¿Cuál es el objetivo político de este mensaje?
• ¿A quién queremos llegar?
• ¿Qué queremos que esa audiencia piense, sienta o haga?
• ¿Qué narrativa queremos posicionar?
• ¿Qué narrativa queremos evitar amplificar?
• ¿Tenemos evidencia suficiente?
• ¿El lenguaje es claro y cuidadoso?
• ¿El mensaje puede ser tergiversado?
• ¿Quién queda expuesta/o con esta publicación?
• ¿Qué riesgo digital, político o emocional puede surgir?
• ¿Qué haremos si hay ataques o desinformación?
• ¿Tenemos una ruta de cuidado y respuesta?

CRITERIOS PARA DECIDIR SI RESPONDER O NO

Cuando surja un ataque, una tergiversación o una campaña de desinformación, pueden usar estos criterios:
Responder públicamente cuando:
• la desinformación está escalando y puede causar daño;
• hay personas o comunidades directamente afectadas;
• existe una oportunidad para aclarar con evidencia;
• la respuesta puede fortalecer una narrativa de derechos;
• hay condiciones de seguridad para responder.
Responder de manera indirecta cuando:
• no conviene repetir el ataque;
• es mejor posicionar una narrativa propia;
• se busca hablar con audiencias indecisas, no con actores hostiles;
• el ataque tiene poco alcance pero el tema requiere aclaración.
No responder o pausar cuando:
• responder amplificaría una narrativa dañina;
• no hay condiciones de seguridad;
• el ataque busca provocar desgaste o exposición;
• no hay información suficiente;
• la organización necesita consultar, cuidar o coordinar antes de actuar.

RECURSOS DESCARGABLES

  1. Matriz de identificación de riesgos narrativos y comunicacionales.

Matriz de identificacion de riesgos narrativos y comunicacionales.docx

  1. Checklist antes de publicar un mensaje público.

Checklist antes de publicar un mensaje publico.docx

  1. Guía breve de respuesta ante ataques o desinformación.

Guia breve de respuesta ante ataques o desinformacion.docx

  1. Plantilla de vocería segura: mensaje, evidencia, límites, vocera, canales y medidas de cuidado.

Plantilla de voceria segura.docx


Usen el checklist y la matriz de riesgos para revisar colectivamente un mensaje real antes de publicarlo. Al final, el equipo debe decidir una de cuatro rutas: publicar, ajustar, pausar o publicar con medidas de cuidado y respuesta.

narrativas puente
Un proyecto de Oxfam para fortalecer la democracia en Centroamérica.
Si compartes el compromiso con una región más justa y libre, únete a esta conversación.