- Una persona perteneciente al 0.1 % más rico ha contribuido casi 400 veces más a las olas de calor extremas que alguien perteneciente a la mitad más pobre de la humanidad. En América Latina y el Caribe, solo el 0.1 % más rico de la población emite 54 veces más CO₂ que una persona promedio de la región.
- La investigación de Oxfam muestra que, aunque los superricos son responsables de una parte desproporcionada de la contaminación por carbono, son las personas comunes quienes sufren las peores consecuencias. En América Latina y el Caribe, 222 millones de personas están expuestas a al menos una amenaza climática y 78 millones enfrentan niveles elevados de riesgo debido a la combinación de exposición y vulnerabilidad.
- El nuevo índice “Destruir y Reconstruir” de Oxfam pone de manifiesto cómo los inversores superricos que invierten en los combustibles fósiles y otras industrias altamente contaminantes también se benefician de la preparación ante desastres y de las labores de recuperación.
• Oxfam insta a los gobiernos a que hagan pagar a los contaminadores ricos, aumenten el financiamiento climático y pongan fin a la especulación climática. En la región latinoamericana, invita a promover una democracia ambiental, y una transición energética y productiva para reducir la degradación ambiental y las desigualdades.
Un nuevo análisis de Oxfam, publicado antes de la COP31, muestra cómo los superricos están alimentando la crisis climática, no solo a través de sus emisiones desproporcionadas, sino de sus inversiones mientras se protegen de sus consecuencias y, cada vez más, se benefician de la destrucción que ésta provoca.
Una persona que pertenece al 0.1 % más rico ha contribuido casi 400 veces más a las actuales olas de calor extremas que una persona perteneciente al 50 % más pobre. En conjunto, este pequeño grupo genera más del triple de contaminación por carbono que toda la población del África subsahariana.
En América Latina y el Caribe, las emisiones del 1 % más rico podrían estar asociadas a aproximadamente 110.000 muertes relacionadas con el exceso de calor cada año durante el próximo siglo, lo que ilustra cómo los costos más graves de la crisis recaen sobre poblaciones que apenas contribuyen a provocarla.
“La crisis climática está profundizando desigualdades históricas en América Latina y el Caribe. Quienes menos han contribuido a provocarla son quienes con mayor frecuencia pierden cosechas, ingresos, acceso al agua y capacidad de reconstruir sus vidas después de un desastre. Mientras tanto, quienes concentran riqueza y emisiones cuentan con más recursos para protegerse de sus impactos. La justicia climática exige reducir estas brechas, aumentar el financiamiento para adaptación y pérdidas y daños, y garantizar que quienes más contribuyen a la crisis asuman una responsabilidad acorde con su impacto”, afirmó Gloria García Parra, directora regional de Oxfam para América Latina y el Caribe
Al combinar los datos sobre desigualdad en las emisiones de carbono con modelos de atribución climática de última generación, Oxfam ha descubierto que:
• El 1 % más rico es responsable del 20 % del calentamiento global desde 1990.
• Solo un año de emisiones del 1 % más rico provocará 1.9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor.
• Las emisiones del 1 % más rico causarán daños por valor de casi 53 billones de dólares para 2050.
La aviación privada, utilizada casi exclusivamente por las personas más ricas, sigue siendo uno de los ejemplos más evidentes de la extrema desigualdad en las emisiones de carbono. El análisis de Oxfam revela que los aviones privados emiten más carbono en apenas dos segundos que el que genera una persona perteneciente a la mitad más pobre de la humanidad durante todo un año.
La desigualdad climática ya tiene consecuencias concretas en América Latina y el Caribe. En Guatemala, Honduras y El Salvador, más de 70,000 hogares de comunidades evaluadas por Oxfam reportaron pérdidas en sus cultivos de maíz durante la crisis asociada a El Niño en 2026. En Bolivia, los incendios forestales afectaron 10.7 millones de hectáreas en 2024.
Además, según estimaciones de la CEPAL, un escenario extremo de El Niño podría empujar a hasta 4,8 millones de personas adicionales a la pobreza en la región hacia finales de esta década, con impactos económicos especialmente graves en Perú, Ecuador y Colombia.
Para 2050, hasta 1,000 millones de personas podrían verse desplazadas por la crisis climática. La mayoría de estas personas se encontrará en el Sur Global.
El informe de Oxfam también muestra cómo los desastres climáticos se han convertido en un negocio cada vez más lucrativo. Se prevé que el mercado mundial de recuperación tras desastres crezca de 70,000 millones a 92,000 millones de dólares anuales para 2029.
El nuevo índice “Destruir y Reconstruir” identifica 217 empresas que se benefician tanto de actividades que contribuyen al colapso climático como de la preparación, recuperación y reconstrucción posteriores a los desastres. BlackRock y Vanguard tienen inversiones en el 92 % de las empresas incluidas en el índice.
El informe también advierte de que las crisis climáticas son utilizadas cada vez más para impulsar políticas que agravan la desigualdad, incluyendo privatizaciones, acaparamiento de tierras, desregulación y beneficios fiscales que favorecen a los sectores más ricos.
El resultado es un círculo vicioso de injusticia: las muertes asociadas a inundaciones son siete veces mayores en los países con mayores niveles de desigualdad.
Oxfam insta a los gobiernos reunidos en la COP31 a:
- Hacer que los grandes contaminadores reduzcan de forma rápida y significativa sus emisiones y contribuyan financieramente a responder a la crisis climática, mediante impuestos progresivos a las grandes fortunas y a las actividades altamente contaminantes.
- Incrementar sustancialmente la financiación climática para los países del Sur Global, cumpliendo el compromiso de triplicar los recursos para adaptación de aquí al 2035, y priorizar mecanismos de adaptación y pérdidas y daños.
- Reducir radicalmente la desigualdad dentro de los países y entre ellos mediante políticas redistributivas e inversión pública resiliente, incorporando la justicia de género y el respeto a los derechos colectivos y participación comunitaria en decisiones climáticas.
- Poner fin a la especulación derivada de las catástrofes climáticas y garantizar que la respuesta y reconstrucción prioricen a las personas por encima del beneficio corporativo
Notas para las ediciones
Descargue el informe global y la nota metodológica de Oxfam
Descargue el informe regional con datos LAC
«Desde 1990, las emisiones de carbono del 1 % más rico han provocado una caída de la producción económica mundial de 2,9 billones de dólares. Para 2050, esta cifra ascenderá a 52,6 billones de dólares, lo que equivale a una pérdida del 0,5 % del PIB mundial acumulado durante ese periodo. El mayor impacto económico recaerá sobre los países menos responsables del cambio climático.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, hasta 1.000 millones de personas podrían verse desplazadas por la crisis climática de aquí a 2050. La frecuencia y la intensidad de estos fenómenos están aumentando como consecuencia directa del cambio climático.
Información de contacto
María Eugenia Luarca | Guatemala | mariaeugenia.luarca@oxfam.org | +502 3031 0408

