Oxfam presenta la investigación Ciudadanía ante la democracia: consensos, contradicciones y resistencias en El Salvador, elaborada por el Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), con base en la Encuesta sobre Democracia 2026 a 1,208 personas adultas, complementada con trabajo cualitativo mediante entrevistas y grupos focales.
El estudio analiza cómo la población salvadoreña comprende, valora y experimenta la democracia, incluyendo datos específicos en juventudes. Sus hallazgos muestran un amplio respaldo a principios como la igualdad, el pluralismo, la libertad de expresión y el equilibrio entre poderes, pero también una importante aceptación de medidas antidemocráticas en ciertas circunstancias.
El dato central es la ambivalencia democrática: 94.1% de la población presenta niveles medios altos o altos de disposiciones democráticas, pero 42.6% registra niveles medios altos o altos de disposiciones a medidas antidemocráticas en determinadas circunstancias. En total, 40.6% combina simultáneamente ambas orientaciones. Esto muestra que el principal desafío no radica en una ausencia generalizada de valores democráticos, sino en cómo la democracia es una preferencia condicionada ante determinadas situaciones, cuando implica obtener resultados inmediatos.
La investigación también identifica tensiones en materia de género. Aunque 97.0 % considera que una democracia verdadera debe garantizar iguales derechos a mujeres y hombres, 51.7 % sostiene que el hombre debería ser la principal autoridad en la familia y 58.0 % que las mujeres deberían priorizar el cuidado familiar sobre el trabajo o la política.
En cuanto a la socialización política, las redes sociales constituyen la principal fuente de información, mientras la participación organizada sigue siendo reducida: solo 4.1 % de la población y 3.1 % de las juventudes pertenece a organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, juveniles o sociales.
Entre sus conclusiones, el estudio señala que fortalecer la democracia requiere convertir los valores democráticos en experiencias y prácticas concretas, capaces de sostenerse incluso en contextos de crisis. Por ello, recomienda fortalecer la educación cívica y democrática, la alfabetización mediática, la organización juvenil, los espacios seguros de participación, los diálogos plurales e intergeneracionales y la producción de narrativas democráticas, junto con acciones para reducir las desigualdades económicas y de género.
El informe deriva del del proyecto regional “Investigación y diálogo en América Central: elaboración de estrategias para apoyar la democracia” que genera evidencia comparada en Guatemala, El Salvador y Honduras. Es cofinanciado por la Unión Europea y el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) a través de la Iniciativa para la Democracia “Team Europe”.



